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Simbolos Jacobeos

A todos los peregrinos a lo largo de la historia tuvieron diferentes denominaciones de acuerdo a sus lugares de destino, así se conoció a los que viajaban a Roma, romeros, los que acudían a Jerusalem fueron denominados palmeros y aquellos que caminaban a Santiago fueron llamados concheros o concheiros. Esta denominación deriva de uno de los principales símbolos que identificaron e identifican a estos peregrinos; la concha de la vieira

En principio la concha de vieira era recogida en las costas gallegas por los peregrinos y llevada de regreso a sus lugares de origen como prueba fehaciente de la culminación de la peregrinación y recuerdo de la misma. Con el tiempo se generalizó el uso de este objeto como símbolo identificativo de los peregrinos jacobeos, que ya podían adquirirlas en los primeros tramos del Camino, a donde las llevaban los comerciantes, y las portaban en lugar visible (prendidas de sus capas, sombreros, mochilas o bordones).

En su origen la concha fue símbolo de la catedral de Santiago. Se desconoce el motivo de su elección, aunque hay quien lo explica comparando su forma con el sol poniente hacia el que se dirigía la ruta. Hay también quien considera que la concha fue en su origen una marca de cantería que simbolizaba el saber o conocimiento llegado desde más allá del mar. Por último, una explicación más relacionada con el contenido esotérico oculto en el Camino identificaría la forma de la concha con la pata de la oca que señalaba en la ruta los puntos de especial sacralizad. Existe una leyenda que intentaría dar una explicación a la elección de la vieira como símbolo jabobeo:

Se cuenta que sucedió en las inmediaciones del lugar donde se varó la barca que transportaba los restos del apóstol desde Palestina. Al parecer, tras la celebración de una boda, iba la comitiva acompañando a los novios siguiendo la tradición que mandaba regresar caminando desde el templo hasta el hogar de la novia, donde se celebraría el banquete. El recorrido discurría por la playa, que presentaba un bravo oleaje. En un momento determinado la comitiva distinguió en el horizonte una barca a la deriva que se acercaba a la playa corriendo serios riesgos de naufragar. Ante esta visión el novio, que cabalgaba junto a su recién estrenada esposa, se decidió a acudir en ayuda de los apurados navegantes y se internó en las aguas sin desmontar de su caballo. Una gigantesca ola lo arrastró hacia las profundidades y, viéndose perdido, invocó a los cielos e inmediatamente sintió una extraña fuerza que lo arrastraba hacia la orilla. Caballo y jinete pisaron tierra firme justo en el momento en que la barca que transportaba los restos del apóstol alcanzaba la orilla. Al salir de las aguas, toda la comitiva pudo observar que, tanto jinete como cabalgadura, estaban completamente cubiertos de conchas de vieira. Todos consideraron la salvación como un milagro debido a la intercesión del cuerpo que se transportaba en la barca y quedaron así indisolublemente unidos para siempre la imagen de Santiago con la concha de vieira. Esta leyenda intentaría, por tanto, explicar la elección de la vieira como símbolo de Santiago realizada por el mismísimo apóstol.

Otros son también los símbolos tradicionalmente asociados a las peregrinaciones jacobeas. Representativos a este respecto son los bordones y las calabazas que tradicionalmente prestaron sus servicios como cantimploras. Más recientemente se han popularizado los emblemas propios de órdenes militares y hospitalarias medievales como la "tau" de los antonianos, la cruz de los templarios o la cruz de Santiago.

Igualmente la versión más moderna de la concha de vieira, el símbolo más universalmente identificado con la ruta jacobea, es el diseño de los españoles Macua y García Ramos que representa una esquemática concha de vieira amarilla sobre el fondo azul (colores de la Unión Europea) que aparece en paneles informativos, carreteras, autovías, puntos de información, etc. Otro símbolo popular del Camino es la famosa flecha amarilla con la que se indica el itinerario real, el que atraviesa pueblos, descampados, bosques y ríos. Esta flecha de color amarillo fue una iniciativa de uno de los personajes clave en el resurgimiento de las peregrinaciones jacobeas. Nos referimos al difunto padre Elías Valiña Sampedro,"cura do Cebreiro" como gustaba que le llamaran, experto peregrino y párroco de O Cebreiro, que comenzó a señalizar la ruta con este símbolo luego extendido por todo el recorrido.

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